domingo, 6 de marzo de 2022

Carlina angélica (Carlina acaulis)

Carlina angélica 
Carlina acaulis Linnaeus, 1753
En el Valle de Arán (Los Pirineos)
Foto Julián Vinuesa (Julio 2018)

Reino: Plantae
División: Spermarophyta
Subdivisión: Magnoliophyta (Angiospermae)
Clase: Magnoliopsida (Dicotyledones) 
Orden: Asterales 
Familia: Asteraceae
Género: Carlina
Especie: Carlina acaulis

Actualmente está protegida por estar en peligro de extinción 
por poda masiva

Planta bienal (tarda 24 meses en completar su ciclo biológico; crece vegetativamente el primer año, y florece y da sus frutos el segundo año), espinosa, de tallo rígido que puede alcanzar entre 10-15 cm. de altura y entre 20-25 cm. de ancho. Cuando vive en situaciones despejadas su forma es la de una roseta pegada al suelo, pero en ambientes más umbrosos tiene algo de tallo. El origen del termino genérico, Carlina, es controvertido, según algunos alude Carlomagno al que se habría aparecido un ángel que revelaría las virtudes maravillosas de esta planta para curar a su ejército de la plaga de la peste y la planta se nombró así en su honor. Más tarde, la leyenda cambió a Carlomagno por Carlos I de España. Está última «interpretación» sería la que sirvió de base a Linneo para nombrar al género. El  específico, acaulis, del epíteto latino que significa "sin tallo"

hojas recortadas y espinosas, lobuladas con involucro hemisférico y brácteas punzantes, las basales en una ancha roseta de unos 20 cm. de diámetro. 

flores dispuestas en inflorescencia en capítulo o cabezuela, que llega a alcanzar entre 8-13 cm. de diámetro, las lígulas son blancas plateadas; los flósculos del disco varían de blanquecinos a rojizos. El disco plateado protege el polen, abriéndose sólo cuando brilla el sol, hecho que ha sido utilizado popularmente para predecir la cercanía de lluvias. Florece de junio hasta septiembre.

frutos aquenios provistos de vilanos plumosos.

hábitat ​crece en montañas, pastizales y praderas pedregosas y soleadas de hasta 1.000 y 2.000 m; vegeta espontáneamente en las llanuras y lugares secos y pedregosos. Se da en la zona pirenaica, y en otras zonas de Europa hasta altas latitudes. En España se encuentra de forma natural en Pirineos, País Vasco, Navarra, Cantabria y Asturias

distribución es natural de Europa central, hasta altas latitudes (Islandia, Suecia, Noruega). En España, solo está presente en los Pirineos, Cantabria, Asturias, norte de la provincia de Burgos, País Vasco, La Rioja y Navarra. 

utilidades contiene taninos, aceite esencial, carileno. flavonoides. sus efectos medicamentosos están en desuso. El aceite esencial segregado en su raíz contiene sustancias de acción antibiótica, el aceite esencial también se utilizaba en el tratamiento de eccemas y acné. Pero no se recomienda por vía interna por ser tóxico a dosis altas. A los flavonoides se les atribuye su acción de diurética. A los principios amargos, su efecto aperitivo y digestivo, estomacal y laxante...

En la antigüedad, de Carlina acaulis se obtenía agua destilada a la que se atribuían poderes afrodisíacos. Para los sajones, en cambio, representaba un amuleto contra las enfermedades. Los monjes la cultivaron porque pensaban que era un antídoto para los venenos.

Carlina angélica, también se usa como ornamental, cultivándola en jardines de roca para decorar pendientes y áreas similares. Las plantas cultivadas a partir de semillas, se siembran orientadas hacia zonas de sol y en terreno rocoso, preferentemente calcáreos y bien drenado.

curiosidades las poblaciones rurales que utilizan esta planta para el pronóstico del tiempo, de hecho, las escalas de la estrella abierta cabeza con tiempo seco y cercano con la humedad (sin embargo siempre cerca de la puesta del sol y volver a abrir al amanecer). Esto es probablemente para proteger el polen de la lluvia.

Se pueden observar ejemplares secos de Carlina acaulis en puertas y ventanas de viviendas y caseríos de la zona vasco-francesa, utilizados como símbolo del sol y elemento protector de la casa. En el País Vasco es todo un símbolo que podremos encontrar en numerosos adornos, desde joyería y escultura hasta ropa, imágenes y accesorios.

La planta seca era empleaba en Aragón como elemento protector contra las Bruixas y Bruixons (Brujas y Brujos) y contra el Foscor (la oscuridad, la maldad y los malos espíritus). Se colocan en puertas, ventanas y chimeneas para evitar la entrada de las brujas que debido a su gran curiosidad cuentan los flósculos que componen la inflorescencia haciéndoseles de día, momento en el cual deben volver a sus refugios sin haber cometido ninguna maldad. En otras regiones (País Vasco y Navarra), es una de las tres soluciones (en concreto la tercera) del mito de la creación del mundo de la mitología vasca, que Amalur proporcionó para proteger a los mortales de los genios nocturnos. Se colocaban en las puertas de los caseríos o encima de ellas para proteger la casa: si algún espíritu maligno pretendía entrar en la casa y encontraba una Eguzki lore (significa "flor del sol"), igual que ocurría con las brujas en Aragón, tenía que pararse para contar los numerosísimos pelos o brácteas de la inflorescencia y el día le sorprendía sin haber terminado su tarea. En las masías de los Pirineos catalanes también es tradición colgar una carlina. 


Eguzki lore en la puerta de un caserío en el País Vasco

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